TATAKI

Quienes somos

 

Tataki.

¿Qué significa para nosotros?.

El  desarrollo con éxito de la misión de TATAKI ,es la confianza mutua con nuestros clientes y la experiencia de nuevas sensaciones en tu paladar, desarrollando el ambiente ideal al que existe detrás del tataki japonés que representa un acto de confianza mutuo y reciprocidad. En el tataki de la casa u hotel tradicional japonés, el visitante deja en el umbral lo impuro del mundo exterior , mientras que los habitantes de la casa ofrecen su hospitalidad. Por eso enTATAKI hacemos de cada lugar tu casa, para poder sentirte en familia y como dicen en la mejores familia, no hay mejor comida como la de tu casa,TATAKI es tu casa, un lugar para degustar y disfrutar todos  los sabores y sensaciones  japonesas, con una fusion entre lo peruano y la thai, para tener el equilibrio perfecto para tu paladar.

Un poco de cultura japonesa.

La casa tradicional japonesa tiene un vestíbulo (genkan) formal en el que se requiere una cierta etiqueta. Primero, pronunciaremos un saludo formal para anunciar nuestra presencia, después abriremos la puerta exterior deslizándola y caminaremos hacia el piso de hormigón (tataki) interior. Algún habitante de la casa saldrá a la pequeña habitación exterior (yoritsuki) que da al tataki  para saludarnos. Si nos invitan a entrar, nos quitaremos los zapatos, y subiremos el peldaño de madera (shikidai) de camino a la habitación reservada para las visitas.

El tataki está situado en la frontera psicológica entre el interior de la casa y el mundo exterior. Es una parte esencial de cualquier casa japonesa, porque los japoneses no llevan zapatos dentro de casa y por lo tanto necesitan un lugar donde poder quitárselos. Incluso en la actualidad, podría considerarse que el tataki (y en general el genkan) es una de las partes más prestigiosas de la casa, un lugar por encima de la mediocridad de la vida cotidiana.

Esta estructura de vestíbulo tiene su origen en las entradas de los templos zen. Si bien, hacia el siglo 17, los samurai comenzaron a construir recibidores en la entrada de sus casas. En poco tiempo, los mercaderes ricos hicieron lo propio, y la costumbre se extendió pronto a la gente corriente.